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Todo el mundo sufre esos momentos en los que no le apetece hacer nada, se cuestiona lo que hace, la situación en la que se encuentra, lo que tiene, lo que no tiene, ya sabeis. Yo estoy pasando una época "larga" con este tipo de dudas y la verdad, es que estoy de bajón. Mi trabajo me encanta, estoy en una entidad financiera y con unos compañeros que la verdad, no los merezco. De hecho creo que gracias a ellos sigo allí, porque el trabajo como tal, es eso, un trabajo, y podría realizarlo em cualquier otro sitio. Todo trabajo se termina haciendo rutina, y a mi las rutinas me aburren, pero aquí es diferente. Los compañeros llenan mi vida laboral, aunque suene extraño o incluso algo cursi, pero es la realidad, es lo que siento. El tema de la fotografía, pues bueno, hago cosas de vez en cuando, pero no me llena lo que hago. Aunque siempre he hecho un poco de todo, lo mío son los retratos, me considero un retratista, pero llevo unos meses que no consigo tener la cabeza en su sitio y lógicamente, el resultado de las fotos, no me gusta. No estoy sacando lo mejor de las personas, o al menos esa es mi impresión. La gente ve sus fotos y les encantan, pero a mi no me gustan, creo que podría haber sacado más de ellos y no supe hacerlo, por no tener la cabeza en su sitio. Vale que es primavera, que nuestro organismo muestras cambios internos y todas esas cosas, yo las siento, pero esto es anterior. A lo mejor mi mente me pide un cambio de estrategia, tal vez necesite hacer otras cosas para poder desconectar un poco de los retratos, pero es que no me apetece ni coger la cámara. Incluso a veces me he planteado vender todo el equipo y comprar una cámara de comunión para poder seguir haciendo las fotos de recuerdo de nuestra hija. No lo he hecho porque me parece un insulto a mi profesionalidad, no me puedo dejar llevar por estas sensaciones tóxicas, necesito meditar sobre el asunto, dar con el problema, erradicarlo y seguir haciendo cosas. Se que tengo un problema serio de dispersión, esto es que, mientras estoy con algo, se me ocurren cientos de cosas, lo que al final me lleva a no terminar ninguna. Las empiezo todas o casi todas y se van quedando a la deriva una tras otra. ¿Será que necesito vacaciones? ¿Tal vez deba ir al Spa del cual tengo invitaciones desde hace un año y aún no he pasado por allí? ¿Tendré que ir a un comecocos para que me sienta en un diván y me haga hablar? (esto seguro que no, me aburre hablar solo) Sea lo que fuere, tengo que cambiar esto cuanto antes, porque veo como el tiempo pasa y no se puede recuperar. No quiero perderme la posibilidad de hacer cosas, de sentirme bien con lo que hago, de que los que tengo a mi lado se sientan bien conmigo. Tengo que cambiar. Y es más, hoy es un buen día para hacerlo. ¿Por qué esperar a mañana? No hay nada que no pueda hacer, eso lo tengo claro, solo tengo que tener fuerzas y ganas para hacerlo. Voy a hacerlo... Nos vemos.
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Todos pasamos horas regulares. Pero tu eres bueno, tío, muy bueno y no podemos permitirnos el lujo de perderte. Adelante, no pienses mucho y a trabajar
Un abrazo.